Calidad vs cantidad.

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Hace unos días escuché a dos personas distintas, de diferentes países, diferentes profesiones y en medios de comunicación distintos hablar sobre la conciliación de su vida laboral con su vida personal. Ambas destacaban que preferían la calidad a la cantidad cuando hablaban del tiempo que pasaban con su familia.

Una de ellas era una mujer de negocios, casada y con un hijo pequeño, que pasa más tiempo viajando que en casa. Le preguntaron si cambiaría su trabajo o la mujer de éxito (mundial) en la que se había convertido a cambio de pasar más tiempo con su bebé. Respondió que no. Ella era quien era gracias a su trabajo, y gracias a eso era la mujer que era. Ese trabajo y esfuerzo le había permitido aprender a valorar el tiempo que pasaba con su hijo. Cuando estaba con él no había teléfono, ni mails, ni nada que no tuviese que ver con el bebé y su marido, aunque ese tiempo fuese de un par de días antes de volver a meterse en un avión. (Es un claro ejemplo de cómo evitar distracciones) si quieres unos cuantos consejos, al respecto pulsa aquí)

La otra persona era un hombre exitoso a nivel nacional, soltero y con muchos proyectos que hacen que esté todos los días trabajando. También le preguntaron si era así feliz o preferiría pasar más tiempo con su familia a cambio de renunciar a alguno de esos proyectos. Su respuesta fue en la misma línea que en el caso anterior: era quien era gracias al trabajo, y prefería la calidad a la cantidad del tiempo que pasaba con su familia.

En el estudio

La situación es muy similar durante la preparación de unas oposiciones: no queremos descansar mucho por si lo hacemos demasiado y no aprobamos. Esto provoca que, en muchas ocasiones, cuando estamos con nuestros amigos, pareja o familia pensamos en lo que deberíamos estar estudiando y no en lo que estamos haciendo en ese instante. Repasamos mentalmente el temario, y pensamos incluso que estamos “perdiendo el tiempo”(Es importante concentrarse, para aprovechar al máximo te dejamos aquí unos consejos) mientras otros están estudiando, que nos pueden quitar la plaza. Y es en estos casos en los que es mejor la calidad que la cantidad. Es decir, si somos capaces de desconectar menos tiempo, pero el tiempo que lo hagamos lo hacemos al 100%, estamos ganando calidad. Además de descansar de verdad, les estamos dando un tiempo de calidad a nuestros amigos, pareja o familia. Lo más importante es tener la mente enfocada en un solo aspecto, porque si estamos 100% centrados en ello, el tiempo que pasemos con nuestros seres queridos lo disfrutaremos mucho más.

Autora: Lola Mars