DEDICACIÓN, EL VALOR DIFERENCIADOR EN UNAS OPOSICIONES

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Tantas noches en vela, tantos madrugones, tantos pensamientos que rodean nuestro objetivo, todo lo que hacemos e implica triunfar haciendo sacrificios más fuertes que los que hacen los demás, es dedicación.

La preparación de unas oposiciones conlleva un largo periodo de estudio y trabajo personal, recalcaré la palabra personal, porque es obvio que lo hacemos para nosotros mismos y que para perseguir nuestro sueño vamos a tener que ser metódicos y sobre todo, dedicados.

Esto implica llevar una rutina diaria que cumpliremos día tras día, desde el momento en el que suena el despertador y empieza el día hasta la hora de estar en la cama por la noche y apagar la luz, prácticamente como robots, y sin salirnos mucho de nuestro esquema diario.

Hemos de tener claro que sacrificaremos muchas salidas nocturnas, muchas fiestas y muchas borracheras ya que, aunque se puede hacer alguna excepción de mucho en mucho, esto nos alejará de nuestro objetivo de aprobar la prueba a la que nos examinemos.

Esto nos supondrá un gran esfuerzo mental, pero tendremos claro por qué lo hacemos, y es muy probable que oigamos de bocas ajenas la palabra obsesión. El momento en el que nos lluevan críticas llegará, si nos perdemos un cumpleaños, o nos vamos a pasar un par de días con los amigos y nos llevamos alguno de nuestros manuales.

Nos dirán frases como “tío, ¿Te has traído los libros? ¡Estás obsesionado!”, y como por ejemplo “¿Estudias también el domingo? Estás mal de la cabeza”. La gente no va a entender que dentro de nuestro camino al éxito tenemos que llevar a cabo pequeños gestos que van sumando poco a poco, y apelarán a nuestra obsesión e incluso nos llamarán locos, pero llevamos meses e incluso años preparándonos.

Entre muchos posibles ejemplos me gustaría nombrar a Killian Jornet, que sube el monte Everest cada vez que puede, y es un atleta dedicado plenamente que se ha convertido en una leyenda. Aunque en sus inicios también no se salvaría de que lo llamasen loco y le dijesen que estaba obsesionado, este señor no se preocupaba de si era festivo, lunes o sábado, porque estaba cien por cien dedicado.

Yo nunca he entendido por qué cuando uno estudia el domingo le llaman obsesionado, si el sábado hemos dormido bien, y estamos comprometidos, lo hacemos sin problemas.

¿Qué ocurre? Que parece que para ser normal hay que salir de fiesta y emborracharse hasta las trancas para levantarse el domingo destrozado. Ah claro, entonces estas personas no están obsesionadas…

Es que no le veo sentido, te ven que te levantas a las cinco y te llaman obsesionado, pero claro el que lo dice suele ser una persona que jamás ha luchado por nada, y por ende no conoce el significado de la palabra dedicación, simplemente se pega una fiestas tremendas y no sabe lo que es ser riguroso.

Pero recordemos que mientras no hagamos daño a nadie podemos vivir nuestra vida como queramos, y nadie tiene derecho a juzgarnos. Lo que nosotros hacemos es admirable y loable, y puede servir de ejemplo ya que provoca satisfacción y felicidad, y si podemos estudiar siete días a la semana, como estamos dedicados, no estudiaremos solo cinco.

Esto siempre va a funcionar así, si te sales de la norma general y tienes éxito, dirán que has tenido suerte, te tirarán piedras constantemente… Pues coges esas piedras, te haces un muro, y luego otro, hasta construir un castillo.

La envidia es una forma de admiración, pero desde la sombra, simplemente debemos darle la vuelta y buscar lo positivo en todo lo negativo que recibamos. No somos raros, ni locos, simplemente nos gusta un tema que provoca que estudiemos y trabajemos de manera más intensa, en definitiva, que estemos muy dedicados.

Lo mejor es que tomemos nuestro camino y nos importe bien poco lo que nos digan, no somos ni mejores ni mucho menos peores por rechazar una salida nocturna. No hagamos caso a faltas de respeto, porque nosotros sabemos que en este momento nuestra prioridad es la que es, y eso no nos convierte en unos obsesionados, simplemente somos personas comprometidas, y eso es admirable y respetable.

Una persona triunfadora es aquella que consigue sus objetivos en base al esfuerzo y dedicación llevados a cabo, es una persona que consigue llegar a su objetivo final a pesar de tener que superar múltiples obstáculos y desviarse puntualmente de su camino por inferencias externas a ella.

Yo realmente soy una persona algo escéptica sobre la obsesión. Simplemente pienso que cuando tienes un objetivo claro y luchas con pasión, te importa un bledo si es festivo o laborable, vas a por él día tras día. Los opositores simplemente perseguimos nuestro sueño, con horas y horas de estudio, y sacrificando aquellas actividades que nos alejan de él. ¿Dónde está la obsesión en esto?

Autor: @vic.garcia.ruiz