La importancia de hacer simulacros.

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¡Hola a todos! Os escribo en el autobús, de vuelta del último simulacro antes del primer gran día de mi oposición. Mi objetivo hoy es transmitiros la importancia que tiene hacer simulacros, en el caso de preguntas de desarrollo como el mío, o casos prácticos, tests, exámenes de otros años… En definitiva, intercalar estudiar con ir haciendo pequeños exámenes, bien en casa, o bien si los preparadores organizan simulacros presenciales.

A veces no queremos enfrentarnos a un examen hasta que no consideramos que llevamos el temario muy bien sabido, porque nos da “vergüenza hacer el ridículo” o porque nos vamos a desmoralizar por hacer un mal ejercicio. Pues bien, nada más lejos de la realidad.

Es esencial ir haciendo exámenes tipo adaptados al número de temas que llevas cada semana, o una vez al mes, o al acabar un bloque… porque te muestra realmente cómo llevas el temario. Nos hemos aprendido de memoria ciertas cosas, pero a la hora de ver un tipo test, un caso práctico en el que hay que aplicar lo estudiado de memoria, de repente la cosa cambia. Evidentemente, el primero que hacemos es un auténtico horror (aún me acuerdo del primero que hice yo, y la vergüenza que pasé cuando se lo entregué a mis preparadores. Pensaba que me iban a llamar la atención por mi bajo nivel). Pero ese día aprendí que lo que estudias no es lo mismo que sabes contestar. Eso sirve para aprender, y saber enfocar el estudio desde el principio a la forma en la que nos la van a preguntar.

A base de hacer simulacros vemos errores que podremos enmendar para el día de verdad, tanto del temario como de trucos el día de verdad (tipo de boli, llevar comida, o una botella de agua o no, incluso la ropa o la forma de recogernos el pelo puede afectar a sentirnos más cómodos y centrados en el examen) además de familiarizarnos con la forma de preguntar, con cierto vocabulario que puede inducir a error cuando llevamos una copa de nervios de más encima.